domingo, 3 de junio de 2018

8.- Autoedición y encuadernación artesanal


1.- FORMATO Y TAMAÑO DEL PAPEL

Puedes elegir el tamaño folio o cuartilla, dependiendo del motivo y utilidad final que le vayas a dar a tu trabajo.
Para el libro viene bien el papel en folio Din-A4, gramaje 80 gr. (210 x 297). Esto va en gustos, puede ser satinado o mate, es el que más me gusta por eso de hacer una encuadernación en rústica. Elijo el papel reciclado que le da una cierta calidez al libro, aunque si ha de llevar fotografías, éstas pierden nitidez y, preferibles en blanco y negro.


2.- EL CUADERNILLO
Existen unas normas aplicadas a la paginación de las distintas partes del libro, es decir, un protocolo, pero que también se puede saltar, cuando el texto anda muy justo con el conjunto del bloque de hojas que va a tener. Me explico:
Si vamos a utilizar el uso de cuadernillos, es lo más aconsejable y cómodo a mi parecer, debemos ajustarnos al tamaño de los mismos, pero por tradición se usa el cuadernillo como unidad. 

Para entenderlo, toma cinco folios (sirven cinco hojas que tengas en el reciclado para tomar notas) y todos juntos, dóblalos por la mitad y sujétalos por el lomo con una pinza. El resultado es un cuadernillo con 10 hojas ó 20 páginas. Ahora, con un lapicero, pagínalos del 1 al 20 y te darás cuenta que para imprimir en ellos con ese orden, hay que dar a la impresora las instrucciones pertinentes, que veremos en otro apartado posterior, porque al retirar la pinza se da cuenta que en el folio 1, por una cara tiene la página 20 y la 1 y por el envés, la 2 y la 19. No se preocupe que se atiene a un algoritmo matemático fácil de determinar a poco que nos fijemos y lo podemos aplicar al uso de más cuadernillos, dependiendo del grosor que vaya a tener nuestro libro.

Fíjate bien en estos números:
20, 1, 2, 19, 18, 3, 4, 17, 16, 5, 6, 15, 14, 7, 8, 13, 12, 9, 10, 11

Ese es el orden de páginas que le vamos a dar a la impresora en el apartado correspondiente. Para un folleto de 20 páginas sólo precisaríamos de un único cuadernillo.

Pero, ¿qué pasa cuando su libro tiene 40? Pues, hay que introducir otro segundo cuadernillo, es decir que mandamos a la impresora que nos copie después del primero, en orden, las siguientes páginas del segundo cuadernillo. Ahora fíjate en el algoritmo anterior y estudia la secuencia de los números.

Podemos adelantar que el siguiente cuadernillo será éste:
40, 21, 22, 39, 38, 23, 24, 37, 36, 25, 26. 35, 34, 27, 28, 33, 32, 29, 30, 31.

Fíjate que a la numeración del primer cuadernillo se le añadieron 20 unidades. Pues así se hace con los sucesivos.
Ahora, te explico mejor cómo proceder. Estos mismos cálculos los puedes hacer en un archivo de texto (.txt;) o (.doc). Teniendo abierta esta página cuando vayas a imprimir en formato libro, seleccionas la numeración del cuadernillo que vayas a imprimir, con el cursor de ratón y lo copias para pegarlo en la ventanilla correspondiente del protocolo de tu impresora. Así con cada uno de los cuadernillos. De uno en uno, vigilante siempre de que la maldita máquina no se trague algún folio en blanco o se atasque. Así evitas encontrarte al dar la vuelta a los folios para imprimir en su reverso,  con alguno en blanco y el consiguiente gasto de tener que tirarlo todo y volver a empezar. 

Es el momento más estresante para mí, de toda la labor de edición, por encima del resto de tareas. Pero merece la pena intentarlo, ya lo verás.
Observa esta misma página impar cómo tiene el margen izquierdo más grande que el derecho; en tanto que en la siguiente que es par, el margen mayor es el de la derecha. Esto es así por respetar el espacio del cosido y pegado para que deje holgura suficiente al abrirlo para su lectura. En este enlace podrás bajar un documento en blanco que ya viene ajustado para que tú puedas escribir tu propio libro si te apetece. Tenlo siempre a tu disposición.  
La presentación del libro no está reñida con el ahorro del papel. Parece tan mal un libro de texto apretujado como otro en el que haya demasiadas páginas en blanco.

  
Siete cuadernillos, de cinco folios cada uno, hacen un total de 140pág. (7 x 5 x 4) = 140

El más reciente de mis trabajos en el que los resultados y la estética de la encuadernación fueron en aumento.

3.-PARTES ESENCIALES DEL LIBRO

Como bien podrás observar, en este mismo apunte se dejan varias páginas de respeto antes del inicio del escrito. Las dos primeras, en blanco. En las páginas impares, se van metiendo las partes del libro y los inicios de capítulos.
Así en la pág. 3 coloco el título, la edición, el ex-libris y el nombre de autor.
En cambio, los títulos de crédito del libro, como título, autor, impresor, fotografía, dibujos, lugar y fecha, van en la página par, 4 y en caracteres más pequeños, como en las películas, para que lo lean los verdaderamente interesados. Esta página es como el documento de identidad del libro, su ISBN.

En la impar 5, inserto el índice, pero puede ocurrir que te ocupe otra más, la 6. Cómo ocurre en este caso, hay que saltarse la par número 6, puesto que una de las normas mejor vistas en paginación es que cada apartado o capítulo, debe comenzar en página impar. Aunque, como ya dije con anterioridad, todo depende de la extensión del texto.
Hay que sopesar si sería conveniente añadir un cuadernillo más o aprovechar las páginas pares para inicio de capítulo.
En este caso, la normativa no es tan estricta. De hecho, hay editoriales que por aprovechar los recursos y por respeto al medio ambiente, sólo ajustan el inicio en página impar cuando se cambia de apartado del libro. Así cuando el final de un capítulo ocupa un espacio menor de la mitad de la página, dejan una sangría mayor antes de poner el enunciado siguiente, pero en la misma página.
Pero esta decisión, con el ordenador, no tiene problema si la posponemos al momento de repaso del texto que quizás haya posibilidad de quitar lo que salga sobrando o añadir fotos, citas, etc. El caso es no salirse del cuadernillo, pues lo que no vamos a hacer es encuadernar un trabajo de 22 páginas en dos cuadernillos, porque entonces la mitad irían en blanco. Eso también sería desagradable a la vista del libro. También se podrá hacer cuadernillos de seis o siete folios, con lo que habrá que estudiar la secuencia de páginas para que la impresora las copie y al doblar los folios, establezca bien las páginas. En la página 7 comencé con una dedicatoria o agradecimiento, sin olvidarnos de los mismos lectores. Hay trucos para personalizar estas dedicatorias que son de agradecer, donde se firman de puño y letra cuando se les entrega.
En la 9 dejé otro apartado como es el prefacio o prólogo si es necesario aclarar algo sobre la publicación del libro que también es muy habitual.
Ese texto en latín, no se asuste, viene como ejemplo en los anuales que explican el proceso de la edición del libro.
Así que el primer tratado o capítulo lo insertamos en la impar 11. Y así haremos con el resto de capítulos.

4.- TIPOGRAFÍA, TAMAÑO, PIE DE PÁGINA
  Existen infinidad de tipografías a elegir para todos los gustos y exigencias. De entre tantas, me decanté por ésta que utilizo en este apunte y que vengo usando en los libros que publiqué.
   Como puedes observar, se trata de la Garamond y el tamaño que mejor se ajusta en esta maquetación es el tamaño 18 para todo el cuerpo de texto, incluidos los títulos de los capítulos, pero en mayúscula.
   En el pie de página, uso el Calibri 14, pero puede usar otro de calibre menor si el texto es amplio.
   En el pie de página 1, escribo el nombre del autor y en el de la página 2, el título del trabajo. Uso el tipo de letra Calibrí 14. Automáticamente el programa lo establece así para el resto de las páginas. Resulta de mucha utilidad en el momento de formar los cuadernillos para no desordernarlos y, sobre todo, cuando los imprimimos.


   El orden de impresión por páginas:
Cuadernillos:
C1: 20, 1, 2, 19, 18, 3, 4, 17, 16, 5, 6, 15, 14, 7, 8, 13, 12, 9, 10, 11
C2:40, 21, 22, 39, 38, 23, 24, 37, 36, 25, 26, 35, 34, 27, 28, 33, 32, 29, 30, 31
C3:60, 41, 42, 59, 58, 43, 44, 57, 56, 45, 46, 55, 54, 47, 48, 53, 52, 49, 50, 51
C4: 80, 61, 62, 79, 78, 63, 64, 77, 76, 65, 66, 75, 74, 67, 68, 73, 72, 69, 70, 71
C5: 100, 81, 82, 99, 98, 83, 84, 97, 96, 85, 86, 95, 94, 87, 88, 93, 92, 89, 90, 91
C6: 120, 101, 102, 119, 118, 103, 104, 117, 116, 105, 106, 115, 114, 107, 108, 113, 112, 109, 110, 111
C7: 140, 121, 122, 139, 138, 123, 124, 137, 136, 125, 126, 135, 134, 127, 128, 133, 132, 129, 130, 131
   Intenta seguir. Es un entretenimiento matemático con unas determinadas reglas de formación de la serie numérica. Observa estas tres reglas:

    1ª) el número del cuadernillos x 20 para el primer número de página, así C8 x 20 = 160 ; C9 x 20= 180;
    2ª) el segundo número de la lista es el siguiente al que inicia el cuadernillos precedente: C7=140; 
     3ª) a continuación del primero, nótese que ascienden dos: 141, 142 y descienden otros dos: 159, 158; y se va repitiendo esta secuencia hasta cuatro veces, para al final ascender los tres últimos.
C8: 160, 141, 142, 159, 158, 143, ...
C9: 180, ...
C10: 200, 181,...
En este enlace se puede descargar el texto completo ajustado al formato de un cuadernillo, tal como aparecería en un folleto de autoedición.
En el siguiente enlace puedes bajar una aplicación con la que obtienes las secuencias numéricas por cuadernillos para que lo use en tu impresora.

5.- CÓMO HACER UNA PRENSA SENCILLA

   Hay diversas formas de encuadernar y precisamente la que voy a tratar de explicar, no es ni por asomo la más lustrosa, pero sí la más práctica y rápida.
    Primeramente, corté dos tablas del tamaño del largo del cuadernillo y un centímetro menos que el ancho del mismo.
   Después, por medio de una escuadra de metal, uní la tabla formando un ángulo recto a otra que hace de base. Una tercera tabla por medio de otra escuadra se desliza convenientemente sobre la tabla base para ajustar el grosor del trabajo que voy a encuadernar.
Así, entre las dos tablas verticales queda prensado por medio de un sargento de carpintero o dos pinzas, si se prefiere, el bloque de los cuadernillos que conforman el libro y nos permitirá tenerlo bien sujeto. Si tienes modo de usar un banco o mesa de taller, también puedes atornillar la tabla base en ella y así la sujeción es mejor y el resto del trabajo también gana en comodidad.


 
Material mínimo y suficiente para encuadernar tus propios trabajos en rústica.

6.- EL COSIDO “AMERICANO”
   Así se le llaman a una forma de coser el lomo del libro. Consiste sencillamente en hacer cortes en el lomo del conjunto de los cuadernillos debidamente ordenados y sujetos en la prensa. Los cortes se pueden hacer con una sierra de marquetería, con un cúter o cuchilla, pero lo más cómodo es usar una sierra manual de calar eléctrica, sobre todo cuando el número de libros va a ser considerable.
   Se hacen ocho cortes distribuidos a lo largo del lomo, de una profundidad de aproximadamente un centímetro. Que es lo que decidimos que sobresaliera de las dos tablas verticales que forman la prensa que hicimos previamente.
    La cola mejor es la de carpintería, diluida en agua en la proporción ½: una de cola por dos de agua. Al secar es transparente.
   Primeramente, con un pincel la extendemos por el conjunto de los lomos de todos los cuadernillos, de modo que penetre también por las ranuras que hicimos con la segueta para que al pasar el hilo quede fijado al papel en cuanto seque, dando así más seguridad al cuerpo del libro. Yo utilizo “hilo Bramante”, muy usado por los artesanos del cuero que lo revisten con la pez para hacerlos impermeables y resistentes. Se puede utilizar un hilo de coser dando varias pasadas por entre las ranuras para mayor seguridad.
   Conviene meter un folio doblado al comienzo y otro al final como contratapas, de mayor gramaje que le dará más solidez. También se puede imprimir el título y autor, en la primera cara del folio añadido para que nos sirvan de tapa. Lo mismo si queremos que en la contratapa haya alguna impresión gráfica. 
   Después de cosido y encolado se puede cubrir el lomo con una tira de tela que fije las dos tapas.


Los cuadernillos, entre las dos tablas de la prensa, se cortan con la sierra por las marcas. (No importa el número de ellas; cuanto más grosor tiene el lomo, mayor número de cortes, para sujetar mejor el bloque). Una vez “cosido” a mano, (se va pasando un cabo del hilo desde la primera ranura a la segunda y así sucesivamente, hasta la última que regresa de forma inversa hasta la primera) quedando los hilos vistos por ambas caras del bloque de cuadernillos. Se encola el lomo del bloque en prensa y se deja el tiempo necesario para que seque o, si se han de coser más libros se tumban a secar sobre un cartón en el borde de una mesa para que la zona del encolado no quede pegado a la mesa o al cartón. Una vez bien seco el pegamento, se pueden guillotinar antes de poner las tapas.




domingo, 17 de diciembre de 2017

7.- "La aldea recuperada bajo los escombros" (Proyecto Libro)


Siguiendo el curso de los acontecimientos, después de "A Los Quintos del 40' " , "La Infancia desgarrada" y  "Los Renglones perdidos del abuelo", en edición próxima.



sábado, 9 de diciembre de 2017

6.- "LOS RENGLONES PERDIDOS DEL ABUELO" -LIBRO-

Las anteriores entradas de este blog, fueron sustituidas por el Libro, que se puede bajar en formato .pdf en el siguiente enlace únicamente para su lectura.





Todos los libros que publico no tienen una finalidad crematística; son autoeditados en todas las facetas de la constitución de un libro: redacción, corrección, maquetación, impresión y encuadernación.

Cualquier anotación propuesta por los lectores, será corregida si procede, ampliada o retirada para la segunda edición.

En el siguiente e-mail:

                                          monchugn@gmail.com


O en los comentarios del presente blog.

                                      




domingo, 27 de noviembre de 2016

5.- NIÑOS DE LA ESCUELA DE PARRES, AÑO 1926

Esta es, prácticamente, la lista del conjunto de alumnos de la Escuela de Parres, de quienes doy las referencias familiares, aportadas por mi padre, Santiago González Gutiérrez, “Taro” (nº24).
Esta foto nos la trajo Marcelino Sánchez Junco (nº 19), un año por la fiesta de Santa Marina. Vino por primera vez, desde el exilio francés, donde había militado en el Maquissard, de la resistencia antifranquista, al otro lado de los Pirineos. Más conocido aquí el grupo como el de los “Maquis”.
En esta foto faltan algunos niños que no habrían acudido al aula, bien sea por hacer el pastoreo de los rebaños de ovejas y vacas, actividad que se les solían encargar desde bien pequeños, en algunos casos, por enfermedad o por estar en ese momento por el huerto de la escuela.
El año del nacimiento de los veintinueve alumnos de la foto, está entre el año 1914 y el 1920, o como se solían catalogar en cuanto al servicio militar al que debían servir, llegada la mayoría de edad, desde la "Quinta del 35´" a la "Quinta del 42´".
Incluyo también los nombres de sus padres y hermanos en el orden de nacimiento dentro.
1ª Fila (superior)
1.- Fidel Sánchez Amieva, era el cuarto hijo de los siete que tuvo Josefa Amieva Cué, “Pepa la de Meré” que vinieron a vivir, una vez viuda, a la casa del tíu Marquinos, lo que hoy se conoce como la casa de Oliva Parres, en la Vega los Romeros. (Q.37')
[Hermanos: Rafaela, “Faela”, Benita, Ramón, Fidel, Pedro, “Cacho”, Nati y José, “Joselito”. [Se crió con ellos Jaime, hijo de Benita]
2.- Ramón Junco Fernández, apodado “El Guaje” por haber vivido en la cuenca minera con sus padres, Mariano Junco, “El Rápido”, y María Fernández, hija de la tía Adela. Vinieron a vivir en una casa que había en el huerto perteneciente a la casa de Benigna y Ramón, padres de don D. Ramón Sobrino de la Vega, “Monchu”, en el barrio de La Casona. (Q.37)
[Hermanos: Ramón, Conchita, Daniel, ...]
3.- Ángel Castro Pérez, “Castro”, de Ruperto y de Segunda, y criado por su abuela en Cuetupuñu. (Q.37)
4.- Manuel Fernández Sobrino, “Rúa”, hijo de Florentina Sobrino Tamés, de Porrúa y de David Fernández, (hijo de tía Fausta del barrio de La Concha) (Q.37´)
5.- Antonio Sobrino Noriega, “Plus”, hijo de Wenceslao Sobrino y Modesta Noriega del barrio de Pedrujerrín. (Q.38´)
[Hermana: Modestina, “La Sacristana”, Tino y Antonio]
6.- Pedro Gómez Pando, apodado como “Corta el viento”, por la canción “Mi jaca” que estaba de moda, era vecino de la casa La Tinuta, en el barrio de La Campa. Marchó de camarero a Madrid. (Q.38´)
[Hermanos: Sidro, Carmen, José Ramón, “Pandón, José Antonio, “Pandín”, Pedro y Francisco]
7.- Miguel Ángel Junco Pérez, más conocido como “Milín” diminutivo con que le llamaban sus padres, Ángel Junco Romano y María Jesusa Pérez Romano, vecinos del barrio La Concha. Sirvió con La República. (Q.38´)
[Hermanos: Manuel, “Hacha”, Miguel Ángel y Avelino, “Chato”]
8.- Jesús González Gutiérrez, primero de los diez hijos de Santos González Cué y María Gutiérrez González, “María la de Félix”. Con el ejército de la República lo licenciaron por causa de la vista, pero al entrar los nacionales lo llevaron obligado a un Batallón de Trabajadores en Valencia y Alicante. (Q.38´)
[Hermanos: Jesús, Santiago, “Taro”, Eduardo, Ramón, “Puertas”, Francisco, “Paco”, Piadosa, Hilda, Saturno, Félix y José, “Pepón”]
9.- Severino Sánchez de la Vega, undécimo hijo de los doce que tuvieron David “de Cospechu” y Teresa de la Vega en el barrio de Tamés. Se fue voluntario con la República y regresó herido. Marchó voluntario a terminar el servicio obligatorio de minero en el pozo “Mosquitera” de Carabayín. (Q.37´)
10.- Maximiliano Cerezo González, “Xili”, noveno hijo de los once que tuvieron “tía Lola” González Cué y Damián Cerezo, “Pío”, del barrio de Tresierra. Por estar enfermo, cumplió el servicio militar como Guarnicionero. (Q.38´)
[Hermanos: Juan Antonio, María, Gregorio, “Tejero, Manuel, Eduardo, “Lleña, Carolina, Julia, Santos, Maximiliano y Jesús]
11.- José Manuel Fernández Arenas, “Seíno”, hijo de Máximo Fernández, “El tíu Máximo” y la tía Marina Arenas de La Veguca, en La Caleyona. (Q.36)
[Hermanos: Concha, Martín y José]
12.- Enrique Sobrino Mier hijo de Manuel Sobrino, “Lima” y Esperanza Mier, del barrio de Sabugosa. (Q.37´)
13.- Pedro Sánchez Amieva, apodado “Cacho”, quinto hijo de Josefa Amieva Cué, “Pepa la de Meré”, de la Vega los Romeros. (Q.41´)
[Hermanos: Rafaela, “Faela, Benita, Ramón, Fidel, Pedro, “Cacho, Nati y José, “Joselito. Se crió con ellos Jaime, hijo de Benita]
14.- Pedro Cerezo González, décimo hijo de los once que tuvieron Damián Cerezo y Lola González Cué, del barrio Tresierra. Se fue voluntario con la División Azul. (Q.41´)
[Hermanos: Juan Antonio, María, Gregorio, “Tejero”, Manuel, Eduardo, “Lleña”, Carolina, Julia, Santos, Maximiliano, “Xili”, Pedro y Jesús, “Chucho”]
15.- Santos Cerezo González, octavo hijo de Lola González Cué y Damían Cerezo, del barrio de Tresierra. Murió en el frente de Oviedo, defendiendo La República. (Q.37´)
[Hermanos: Juan Antonio, María, Gregorio, “Tejero”, Manuel, Eduardo, “Lleña”, Carolina, Julia, Santos, Maximiliano, “Xili”, Pedro y Jesús, “Chucho”]
16.- Wences Sobrino Junco, hijo de Concha Sobrino, nacido en el barrio La Caleyona y casado con Concha Fernández Arenas, de la casa de La Veguca. Hizo el servicio militar con la República. (Q.36´)
2ª fila
17.-Santos Junco Noriega, hijo de Juanito Junco y de Socorro Noriega González, nacido en el barrio de Tamés. Sirvió en Caballería en Valladolid y regresó enfermo a casa sin acabar el servicio militar. (Q.41')
[Hermanos: Mª Jesús, Santos, Antonio, “Tonio”, Modestina y Narciso, “Chicho”]
18.- Ángel Vidal Sotres hijo de Tanis del barrio de Don Diego. Era primo de Ramón Vidal Sotres, “Pilón”. No hizo el servicio militar por estar enfermo. (Q.41´)
[Hermanos: Manuel, Lola y Ángel]
19.- Marcelino Sánchez Junco, conocido como “El Rubio”, hijo de Consuelo “la Rubia”, hija a su vez de la tía Dominica en la casa del barrio El Colláu. Se fue voluntario con la República y cuando acabó la guerra se exilió en Francia, donde apoyó al grupo de resistencia tras los Pirineos y posteriormente tuvo que ingeniárselas para que los franceses no lo llevasen a los campos de concentración donde tantos republicanos acabaron sus vidas. Abiertas las fronteras de España, regresó de visita a la familia de sus primos de Tamés. (Q.40´)
20.- Luis Sánchez de la Vega, décimo hijo de los doce que tuvieron David Sánchez de Cospechu y Teresa de la Vega, nacido en el barrio de Tamés. Fue voluntario con la República, por lo que estuvo escondido un tiempo con la entrada de los nacionales en el desván y que gracias a la bien reconocida simpatía a la rebelión militar de su padrino de pila, pasó desapercibido el tiempo que las tropas estuvieron por el pueblo. (Q.36´)
[Hermanos: Candita, Daniel, Santiago, Carolina, Ramón, Pancho, Herminia, Manuel, Luis, Severino y Tere]
21.- Salvador García Noriega, hijo de Antonio, mecánico y chófer de la familia Escandón que tuvo un taller en la calle la Concepción y de Francisca la de la tía Tomasa, hermana de Modesta. (Q.37´)
[Hermanos: Conchita y Salvador]
22.- Manuel Mijares Galguera, hijo de Fernando y de Rosa, y criado por su tía Marica Mijares, del barrio de Tamés. Tuvo que ir obligado a la Legión. (Q. 35´)
[Hermanos: Manuel, Ángel y Fernando]
23.- Juan Gutiérrez González, hijo de Pepa González Cué y de Félix Gutiérrez de la Vega. Murió en el frente de Bilbao, voluntario con La República. (Q.37´)
[Hermanos: María Jesús Martina, Eduardo, Saturno, Ramón, Gloria y Francisco, “Paco”; Fernando, “El Grillu”]
3ª fila
24.- Santiago González Gutiérrez, “Taro”, segundo hijo de Santos González Cué y de María Gutiérrez González, nacido en el barrio de Pedrujerrín. Requisado por las tropas nacionales, junto con otros vecinos para bajar muertos del frente La Tornería, sin cumplir los dieciocho años. Fue mandado al campo de concentración “La Vidriera” de Avilés donde permaneció preso hasta que fue avalado por D. José María Fernández, el último maestro que le dio clases en la escuela de Parres, sin que nadie se lo hubiese solicitado, a consecuencia de lo cual, fue enviado al frente con dieciocho años y acabada la guerra a permanecer un total de seis años y medio de servicio militar. (Q.40´)
[Hermanos: Jesús, Santiago, Eduardo, Ramón, “Puertas”, Francisco, “Paco”, Piadosa, Hilda, Saturno, Félix y José, “Pepón”]
25.- Antonio Sobrino Gutiérrez, “Tonín de la Covaya”, hijo de Antonio Sobrino Arenas y de Isaura Gutiérrez de la Vega, “La Melliza”. Marchó voluntario a la guerra donde murió. (Q.40´)
26.- Juan Luis González y González, hijo de José González Cué y de Ana González Mendoza, “Anita la del Maestru”. Murió en el frente del Ebro. Su hermano Francisco vino a estar con los padres unos días para darles consuelo. Al poco tiempo de regresar al acuartelamiento, una bomba acabó también con su vida. (Q.40´)
[Hermanos: Francisco, “Paco”, Felisa, Juan Luis, Ángel, “Óscar”, y Eduardo, “Pachu”]
27.- Ángel González y González, más conocido como “Óscar”, hijo de José González Cué y de Ana González Mendoza, “Anita la del Maestru”, hermano del anterior. Perdió la vida en el campanario, al explotar los cohetes, el día de la Sacramental.. (Q.42´)
[Hermanos: Francisco, “Paco”, Felisa, Juan Luis, Ángel y Eduardo, “Pachu”]
28.- Rogelio Fernández González, hijo de Aurora González Berbes, “Aurora la de los Carriles” y de Manuel Fernández, “Manuel de Jacinto”, de la Casería Santa Marina. (Q.38´)
[Hermanos: Rogelio, Josefa, Sarita, Carmen, Manuel, Jacinto y Genaro]
29.- Juan Fernández Gutiérrez, “Juanín de Vitorina”, hijo de Juan Fernández Quiroga, “Juanito el Gallegu” y de Vitorina Gutiérrez Santoveña, del barrio del Colláu. (Q.37´)
[Hermanos: Marcial, Fernando, “Venas”, Teresa, Lisa, (Ester, ¿...?), Isaura, “Visu”, Juan, Mónica, Gregoria, “Goyu”, Lola, y Fifi]


Esta nota refleja a las claras los sufrimientos producidos por el paso de la guerra por las callejas y verdes praderas del pueblo de Parres, rompiendo la calma de la aldea a la que algunos nunca más regresaron y en el corazón de sus padres que los perdieron para siempre.
Eran gente humilde, basta con fijarse en sus vestimentas, en contraste, en cambio, con la alegría reflejada en sus caras de niños, quizás algunos, extrañados por la acción de la cámara que los inmortalizó para nosotros. Aún en el año 1926, aproximadamente, de la toma de la foto, no se les pasaba por la imaginación lo que la vida les depararía de tragedia, llegada diez años después a caballo con “El Quinto Jinete”.
Sirva de homenaje a todos ellos pasado el tiempo, sin odios, sin rencores, pero sin olvido pues dieron su vida por su ideal. Forman parte de la Historia de esta España, aunque no haya lápida que lo recuerde, ni tierra para alguno de ellos donde descansen por siempre.





Esta nota refleja a las claras los sufrimientos producidos con el paso de la guerra por las callejas y verdes praderas del pueblo de Parres, rompiendo la calma de la aldea a la que algunos nunca más regresaron y en el corazón de sus padres que los perdieron para siempre.
Eran gente humilde, basta con fijarse en sus vestimentas, en contraste, en cambio, con la alegría reflejada en sus caras de niños, quizás algunos, extrañados por la acción de la cámara que los inmortalizó para nosotros. Aún en el año 1926, aproximadamente, de la toma de la foto, no se les pasaba por la imaginación lo que la vida les depararía de tragedia, llegada diez años después a caballo con “El Quinto Jinete”.

Sirva de homenaje a todos ellos pasado el tiempo, sin odios, sin rencores, pero sin olvido pues dieron su vida por su ideal. Forman parte de la Historia de esta España, aunque no haya lápida que lo recuerde, ni tierra para alguno de ellos donde descansen por siempre. 

miércoles, 19 de octubre de 2016

4.- "LA INFANCIA DESGARRADA"_LIBRO


En el siguiente enlace se puede leer la narración completa. Por cortesía hacia mis lectores.







"LA INFANCIA DESGARRADA"  Es el título de mi novela basada en las historias que la protagonista me narró desde su última residencia francesa en Saissac. 

A lo largo de dos años me envió numerosas cartas que fui publicando  en el Semanario "El Oriente de Asturias". Yo le enviaba a ella la página ya publicada lo que la animaba a continuar. 

En sucesivos veranos que regresó a pasarlos en casa de los sobrinos, charlamos del tema. En las últimas cartas recibidas ya empecé a notar su preocupación por las dolencias físicas que se le acentuaban, además de su profunda sordera que la aislaba en las conversaciones de los demás. 

Los tres sobrinos, únicos familiares con los que tiene contacto desde cuando ellos eran jóvenes, decidieron traerla para España. Hoy está en una Residencia de la localidad muy cercana y ellos la visitan semanalmente. 

Cuando le entregaron el libro, las lágrimas impidieron que lo pudiera leer en ese momento. Según me contaron ellos, la ven más animada. Da charlas a sus compañeros residentes. Sería un desastre para Plácida perder también el sentido de la vista, con lo gran lectora que fue toda la vida. Están pendientes de hacerle una limpieza de cataratas. 







domingo, 9 de octubre de 2016

3.- "REFUGIOS DE PIEDRA"_LIBRO


REFUGIOS DE PIEDRA






Dedicatoria

       A mis padres, Santiago González Gutiérrez y Serafina Noriega Sobrino por la forma que se implicaron en darme cuantos datos guardaban en su prodigiosa memoria, sobre las familias parraguesas y la relación de unas con otras, asociadas a las distintas casas en las que moraron, así como también el orden de nacimiento de sus hijos y otros datos de gran valor antropológico como son: la emigración, sus oficios, su forma de vida, sus costumbres, a lo largo de todo el siglo XX.

Como reza en vuestro último refugio de piedra:
El recuerdo palpita en la dulzura, en el amor
y en el ejemplo que nos dejasteis”

Con todo nuestro cariño.


       ACLARACIÓN PREVIA
      Los pueblos se forman de barrios, que son a su vez la sede de distintas familias. Hay barrios en los que predomina un determinado linaje, un apellido, como si hubiera habido un asentamiento primario del que hayan eclosionado un racimo de familias. Pero, aunque no sea así, en los barrios, por lo general, se siente la familiaridad más que la vecindad, demostrada día a día cuando se necesitaban unos de otros para socorrerse en la desventura, la enfermedad o en el trabajo: caso de la siega, la siembra, el sallo, la esbilla, la esfoyaza o el mataciu.
     En estas páginas se detallan las casas existentes desde finales del S. XIX hasta principios del S. XXI, aunque, por desconocimiento más que por falta de interés, algunas casas de construcción reciente no se recogen por carecer de datos exactos de sus propietarios o usuarios.
   Tiene un valor sentimental más que documental para quienes las conocimos. En el tiempo que va desde el inicio de este proyecto, enero de 2009, fui corrigiendo cuantos errores detecté, aportando datos nuevos que me dan los lectores. Estoy seguro de que cada uno encontrará otros más en lo que concierne a su propia familia. Pero también habrá quien agradezca conocer otros más.

Va dedicado con todo mi respeto a la memoria de quienes cito en sus “Refugios de piedra”, barrio por barrio en el conjunto del pueblo de Parres.
Sigo un orden geográfico iniciado en el barrio en que nací, me crié y eduqué, arropado por el cariño y el afecto de la gran familia que representa para mí cada uno de mis vecinos.
En los pueblos, las casas suelen llevar el nombre de sus más característicos moradores o de quienes las mandaron construir. Los apelativos o motes con que se les conocía los transcribo “entrecomillados”, pero carentes de ningún sentido peyorativo. Sirven para distinguir entre dos personas con el mismo nombre, a veces, basados en alguna particularidad física, anatómica, o de carácter sin que suponga discriminación alguna. Los términos “tiu” o “tía” no tienen significado familiar; se aplicaban a personas de cierta edad, más jóvenes de lo que yo pensaba de niño, pues la esperanza de vida era más corta, entonces. Sinceramente pienso que muestran antes respeto, familiaridad o cercanía en el trato que otra cosa. No todo el mundo se hacía merecedor de tan cariñoso tratamiento en los pueblos.


N. d. A.:
Los números que aparecen así [junto a las viviendas] están sacados del Censo de Población de 1924 por mi vecina de La Caleyona, Rosa Mª Ibarlucea Sobrino, dedicada a los aspectos genealógicos del pueblo en un valioso estudio que generosamente me aportó y que todos deseamos ver impreso pronto en un libro suyo.

   

lunes, 3 de octubre de 2016

2.- "SANTA MARINA DE PARRES"_LIBRO

 
     SANTA MARINA DE PARRES





Este segundo libro es una recopilación de temas publicados por mí en el Semanario "El Oriente de Asturias" de Llanes

Dice así en un estribillo la canción popular parraguesa:

 “Santa Marina, gloriosa,
que estás al pie de Mañanga,
esperando a los pastores
cuando vienen de la braña”.

1.- “Gloriosa Santa Marina”

2.- “Recuerdos de niñez”

3.- “Culu atrás, tras, tras”

4.- "El desencanto del romero"

5.- "Crónica de Santa Marina, 2012"

6.- "Cantares de Santa Marina de Parres"

7.- “Los ensayes”

      Incluyo otros más que fueron publicados en el citado medio por diversos autores:

8.- Estampa de Santa Marina
      Ángel García Peláez, "Ángel de la Moría"

9.- Santa Marina, antaño
      Demetrio Pola Varela

10.- Santa Marina
       José María Álvarez Posada, “Celso Amieva”

11.- Santa Marina y las galas llaniscas
       Luis de Armiñán

Dedicatoria:

Va dedicado tanto a los parragueses como a los lugareños de los pueblos limítrofes, 
romeros en general, que en alguna ocasión de sus vidas acudieron a la Vega de Santa Marina para celebrar y dar culto a la Santina de la Mañanga. 
A DemetrioPola Varela, de raíces parraguesas;
José Mª Álvarez Posada, "Celso Amieva", poeta de “Cadexana”, Barru. 
Al cura llaniscu, Ángel García Peláez, "Ángel de la Moría".
 Y también a Luis de Armiñán, llanisco de devoción.
Que se ocuparon de la descripción en sus escritos.

R.G.N.